lunes, 20 de febrero de 2012

Las artes marciales en la Uem


Las artes marciales en la Uem.

No estoy seguro de la existencia de deportistas de artes marciales que estudien en la Uem. Me refiero, por ejemplo, a practicantes de Judo. El Judo es un arte marcial japonés, fundado en el año 1.882 por  Jigoro Kano (1.860-1.938).

El final de los nombres de las distintas artes marciales, la palabra do, significa “vía espiritual”, y es una evolución de jutsu, cuyo significado es “técnica”. Después de la desaparición de los samuráis, a finales del siglo diecinueve, las antiguas artes de combate siguieron una evolución hacia caminos interiores, para mejorar espiritualmente a la persona; si bien, todos tienen su base en las antiguas artes de guerra de Japón y poseen su base marcial (de ahí el nombre de artes marciales), pudiendo ésta ser aplicada para la autodefensa. De ahí que, por ejemplo, el jujutsu derivara su nombre a judo. Otros nombres de artes marciales actuales son: karate-do, aikido, kyudo (tiro con arco),…

El Judo se convirtió en deporte olímpico para los hombres en el año 1.964, en la edición de los juegos de Tokio; las mujeres tuvieron que esperar hasta la edición del año 1.992, en Barcelona, para poder participar en la competición, después de haberse hecho una demostración de Judo femenino en la edición anterior, la de Seúl, en 1.988.

La palabra Judo significa “el camino de la flexibilidad, de la suavidad”. La idea del fundador era la de aprovechar nuestra fuerza y la de nuestro agresor, en su contra.

Existe otro arte marcial, el aikido, que lleva esta idea más lejos. Cuando Jigoro Kano observó al fundador del aikido en una demostración, comentó que ésa era la idea perfecta de arte marcial que él mismo tenía en su mente. A partir de entonces, hubo intercambio de alumnos entre Judo y Aikido, existiendo expertos en ambas artes.

El fundador del aikido se llamaba Morihei Ueshiba (1.883-1.969). Se trataba de un hombre de gran determinación; decidió que no dejaría de fortalecerse hasta que sus enemigos huyeran, después de observar cómo los matones de su pueblo agredían a su padre en numerosas ocasiones. Tuvo una gran cantidad de vicisitudes en su vida, y sufrió una gran transformación personal, a raíz de las experiencias vividas. Llegó a la conclusión de suavizar el aikijutsu, para controlar al agresor, sin necesidad de lastimarlo, utilizando movimientos circulares y absorciones de los ataques.

El nombre que Ueshiba dio a su arte fue evolucionando, de aikijutsu a aikibudo y de aikibudo a aikido (recibió este nombre en torno al año 1.942). En aikido no existen las competiciones.

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